FUENTE: Deusto Business School

1.Empezamos mirando al pasado, ¿Qué elementos, personas, momentos históricos crees que han sido fundamentales para entender la Bizkaia de hoy en día?

M.M: Insisto mucho en mis clases de derecho internacional en la importancia de la historia, no tanto como cultura general, sino para entender dónde estamos y cómo poder seguir creando y construyendo derecho internacional, y lo mismo se puede decir de otros ámbitos. Es importante conocer nuestra historia para entender dónde estamos, cómo somos, y qué podemos seguir haciendo por crecer y avanzar. Hubo un gran hombre de esta casa, un gran bizkaino que fue Ellakuria, que hablaba de “realidad histórica” y no de historia, y él decía que mas importante que entender lo que ha pasado, es entender lo que podemos seguir construyendo. En esa clave de realidad histórica, creo que hay algunas fuentes de las que emanamos que es importante conocer: desde nuestra realidad institucional foral , que viene desde la alta edad media, que ha pervivido durante todos estos  siglos, frente a todos los embates sobre todo en el siglo XIX y que los vizcaínos se han empeñado en mantener hasta nuestros días y que da tanta potencia de futuro; hasta aspectos de nuestra tradición mercantil o marítima: conocer la historia de nuestros marineros en Canadá allá por el siglo XVI, nuestra potencia marítima, sus consecuencias en el comercio desde la Castellana hasta Inglaterra, lo que supone ello en la relación con la Inglaterra anterior a la revolución industrial; como se nos permite tener una revolución industrial , que sí, es heredera de la británica, y luego de la centro europea, pero también con una identidad propia, y como ello marca nuestro siglo XIX, con la potencia de nuestra industria y de la actividad bancaria que empezamos a tener y de otros servicios, por ejemplo la Universidad de Deusto, cuyo nacimiento no se puede entender sin este contexto. Los jesuitas tienen mucho que ver con toda esta historia de hecho, que es la que nos ha traído hasta aqui y nos permite identificarnos mejor y ver los caminos por los que podemos seguir en el futuro. Estamos en un lugar precioso al lado del Guggenheim, cuyo exito no se puede entender si no se conoce la historia de los marineros de Bermeo que se fueron hasta Canadá. Por eso a mi a veces me da hasta miedo quienes con alarmismo permanente están cada poco rato descubriéndonos mediterráneos, como si estuviéramos construyendo la sociedad de cero,  todo lo que hubiéramos construido no tuviera valor, cuando tiene un valor enorme y tenemos que cuidarlo. todo lo que tenemos aquí hoy en dia es producto de muchos años y personas, y nosotros como generación tenemos que estar a su altura para dejar a la próxima generación algo mejor.

 

 

  1. Trayendo la mirada al presente, ¿qué crees que es lo más relevante que está sucediendo ahora y en qué deberíamos poner nuestra atención?

M.M: El mundo es obvio que está cambiando en muchos aspectos. En nuestro entorno ya no podemos hablar de internacionalización, la globalización lo impregna todo: nuestro trabajo diario, nuestras relaciones, nuestros comercios, nuestra economía, nuestra educación… el mundo es distinto, ya no vale decir que relaciones internacionales son nuestras relaciones con París o Berlín, Europa ya debería ser política interna. Por eso es tan bueno que haya tantos Erasmus en nuestra universidad. Hay que conocer bien las dinámicas internacionales para poder responder bien a nuestros retos locales. Hay que conocer esas dinámicas con optimismo, estamos acostumbrados a ver los cambios internacionales con términos negativos como la  inseguridad, pero eso es solo una pequeña parte. Centrarnos en los riesgos crea respuestas pequeñas, miedosas, inseguras, populistas… crea el fenómeno Trump, y hay muchos Trumps en el mundo que buscan un proteccionismo que realmente nunca va a existir. Hay que asumir que los cambios han llegado para quedarse, en algunas cosas para peor o más difícil, pero en muchas otras para mejor. Hace 20 años vivíamos en un mundo en el que tres cuartos estaban condenados a ser pobres. Nosotros vivíamos en ese cuarto que a poco que supiera podía avanzar. Hoy en dia eso ha cambiado, y hay más gente que puede participar de ese mundo global. Hoy competimos con personas que vienen de lugares donde hace 20 años no podían soñar tener esas oportunidades, pero que hoy gracias a la tecnología, a la igualdad de género, es gente que aporta sus ideas y participa y eso es maravillosos. Literalmente millones de personas han salido de esa pobreza en los últimos 15 años, y verlo en términos de riesgo es muy egoísta. Ver que están amenazando nuestra posición de privilegio es egoísta. Ahora las oportunidades son para cada vez más personas, aunque todavía quede mucho por avanzar en este aspecto. Pero son cientos de millones de personas las que acceden ahora a la educación, que han salido de la trampa del hambre,  al agua potable, los ratios de igualdad han avanzado en términos importantísimos etc. Son tendencias importantísimas y muy positivas, que crean un mundo nuevo con más dificultades pero también más oportunidades. Eso los saben bien nuestros empresarios, que saben que hay más competitividad pero también que allá donde hay una idea, 

 

 

3.Y mirando al futuro, ¿Cuáles serían los principales retos?

M.M: Quizá podríamo darles la vuelta a  cada uno de los elementos que hemos ido comentando y configurarlos como retos de futuro Hemos hablado de nuestra institucionalidad foral, pero eso también es un reto, porque no es sólo nuestra  forma de gestionar lo local, sino también. es la forma de relacionarnos con el mundo. Cada vez son más países como Reino Unido o Canadá que nos traen a sus propios territorios para dar cuenta en Naciones Unidas de lo que están haciendo. Es decir, el ámbito de nuestra identidad foral como país debe ser una oportunidad de crecer pero también de relacionarnos con el mundo. La idea de la soberanía única nació en el siglo XVI pero hoy en día no existe, sino que existen muchas. Nuestra industria por ejemplo, hace 10-15 años teníamos una forma naive de pensar, “que se vaya a china la industria no es tan grave, porque lo que tenemos que mantener es el diseño o el conocimiento” y eso es despreciar la realidad “Los chinos hacen la mano de obra y nosotros tenemos el I+D”. En China e India por ejemplo hay tantos diseñadores etc como aquí, que no van a esperar a que nosotros les digamos lo que tienen que hacer. Es decir, existe la importancia de mantener nuestra industria, que supone mantener el conocimiento y la decisión, de seguir creciendo. Debemos saber valorar las sedes internacionales que tenemos en Bizkaia, tanto en tangible como intangible, que son trabajadores, redes, contactos, relaciones etc. El turismo hace pocos años pensábamos que era ajeno a nuestro futuro, pero ahora vemos que nos da muchísimas oportunidades, siempre que lo asociemos al cultural, científico, al que tiene que ver con la identidad. En el ámbito cultural tenemos que aprender a ser un territorio con nuestra fuerza propia pero a estar en el mundo, saber qué es lo que nos identifica y nos hace fuertes.

 

 

  1. Como miembro del Comité de Derechos sociales, económicos y culturales de la ONU, ¿cómo ves la situación de esos derechos en Bizkaia, y qué crees que podemos hacer para que los ciudadanos disfruten más de esos derechos?

M.M: El Comité es un órgano que depende del Tratado de Derechos Económico, sociales y culturales del que son parte 164 estados. Por ello la respuesta tradicional de hace tan sólo 10 años sería que sólo son los Estados  los que tiene que dar cuentas internacionales del cumplimiento de sus obligaciones internacionales, pero esto ha cambiado y cada vez vemos más cómo agentes subestatales también tienen responsabilidades, y Naciones Unidas cada vez recibe más el feedback de estos agentes. Por tanto hay competencias propias del estado, pero otras del Gobierno Vasco, de Vitoria o de Bizkaia. Desde los más jóvenes a los mayores, desde la educación preescolar y lo que tiene que ver de cara  a la igualdad, al trabajo de la mujer sobre todo, hasta los mayores, en su cuidados, residencias etc. En Bizkaia tenemos puntos fuertes que hay que reconocer, como por ejemplo que nuestra inserción de personas con discapacidad es muy fuerte y tiene que ver con una construcción no sólo institucional, sino también con asociaciones etc. Otros ámbitos en los que tenemos experiencias interesantes que tienen que ver con los derecho económicos, culturales y sociales están relacionados con el derecho al agua. El consorcio de aguas Bilbao y Bizkaia para gestionar lo que tradicionalmente serían cortes por impago, pero estudiando antes las situación de personas que no pueden pagar; lo mismo en electricidad etc. Para terminar, la idea es que los derechos, por supuesto son responsabilidad del estado, pero también de otros agentes como empresas, instituciones e incluso de cada uno de nosotros.